El Sol y La Luna Se Hicieron Amigos.

El sol y la luna siempre estaban lejos el uno del otro. El sol brillaba durante el día, la luna resplandecía por la noche. No se conocían bien y pensaban que no tenían nada en común. El sol encontraba a la luna demasiado fría y pálida, la luna encontraba al sol demasiado caliente y brillante.

Pero un día, ocurrió algo especial. Hubo un eclipse solar y la luna se interpuso frente al sol. Por unos minutos, estuvieron muy cerca el uno del otro. Finalmente pudieron verse y se sorprendieron. El sol vio que la luna no era tan aburrida como pensaba, sino llena de cráteres y montañas. La luna vio que el sol no era tan arrogante como ella pensaba, sino lleno de manchas y llamaradas.

Comenzaron a hablar y descubrieron que tenían mucho en común. Ambos amaban las estrellas, los planetas y la Tierra. Ambos tenían un papel importante en la vida de las personas. Ambos lidiaban con nubes, tormentas y estaciones. Se dieron cuenta de que no eran tan diferentes, sino que podían aprender mucho el uno del otro.

Decidieron hacerse amigos y visitarse con más frecuencia. A veces, cuando el sol se ponía, la luna ya estaba saliendo. A veces, cuando la luna menguaba, el sol se quedaba un poco más. Se saludaban con una sonrisa y compartían sus historias. Se convirtieron en los mejores amigos, y la gente llamaba a eso la hora dorada.